'Historias de Malasaña' de Editorial Bala Perdida: El Impulso que NECESITABA mi Carrera Literaria
En 2020, en medio de la pandemia que paralizó al mundo, el escritor madrileño Sergio Ramos Pérez lanzó una convocatoria literaria con un noble propósito: apoyar a los pequeños comercios del barrio de Malasaña, en Madrid. Sergio, preocupado por el cierre de estos negocios tradicionales agravado por la COVID-19, decidió que las ganancias de una antología literaria podrían ser de ayuda. Contactó a la asociación de comerciantes Vive Malasaña, quienes acogieron su propuesta con entusiasmo.
Me enteré de esta iniciativa a través de Twitter. Aunque no soy español ni resido en Malasaña, sentí una conexión inmediata con la causa y decidí participar. En ese entonces, mi vocación de escritor estaba casi extinguida; las novelas inacabadas se acumulaban en viejos pendrives, y la frustración había reemplazado al entusiasmo creativo.
Tomé esa mezcla de emociones y las vertí en un relato para la convocatoria de Sergio. Escribí sobre un joven argentino, escritor frustrado, que intenta sobrevivir en España durante la pandemia, sin trabajo y agobiado por las deudas. El proceso fue catártico; cada palabra me liberaba del peso que llevaba dentro.
Al enviar mi primer borrador, Sergio me lo devolvió con numerosas correcciones. Lejos de desanimarme, este intercambio me recordó la importancia de la revisión y la humildad para aceptar críticas constructivas. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que mi trabajo era valorado y que mi voz importaba.
El tiempo pasó y, en 2021, la editorial Bala Perdida publicó la antología "Historias de Malasaña" . Ver mi nombre junto al de otros autores en el índice fue surrealista. Lloré en silencio, emocionado por haber recuperado una parte de mí que creía perdida.Esta experiencia me enseñó el valor de la perseverancia, la importancia de la comunidad literaria y cómo la escritura puede ser un refugio en tiempos oscuros. Como bien dice Taylor Swift, y parafraseo, "es lo que pude hacer con mi corazón roto".
Hoy, cuando las dudas me asaltan, recuerdo aquel momento y encuentro fuerzas para seguir escribiendo. La escritura es mi salvavidas, y mientras pueda aferrarme a ella, sé que voy a poder mantenerme a flote.
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